jueves, 21 de enero de 2010

Vender la piel del oso antes de cazarlo III

Tras la fuga de KTM, la temporada 2009 se presentaba como un monomarca Aprilia en el que Simoncelli y Bautista serían los protagonistas, pero junto a ellos habría unos cuantos secundarios con mucho potencial (Talmacsi, Di Meglio) o necesitados de buenos resultados (Barberá, Pasini, Debón, Luthi). Pocos repararon en que Honda permanecía en el campeonato y que Takahashi había firmado un gran final de temporada, pese a sus problemas físicos, subiendo varias veces al pódium (Misano, Cheste) gracias a una Honda que se estaba mostrando (en términos de velocidad punta, porque el chasis siempre funcionó bien) mucho más competitiva que cuando estaba en manos de Dovizioso. Además la salida de KTM promovió la vuelta a casa de Aoyama, quien tenía una amplia experiencia con la RSW, pues fue precisamente él quien se encargó del desarrollo (tanto en Japón como en el mundial) de la máquina de HRC.

Durante la pretemporada Aprilia apenas realizó cambios en sus motos. El mayor cambio vino de los nuevos compuestos que Dunlop puso a disposición de los pilotos y que obligaron a trabajar en la puesta a punto. Mientras en Noale existía cierta relajación ya que daban el título por seguro, en el Team Scott trabajaban al máximo para mejorar la Honda RSW una vez que HRC les dio permiso para evolucionar la moto por su cuenta. Además tenían a su disposición los datos de telemetría y reglajes de temporadas anteriores lo que también sería de gran ayuda. Simoncelli y Bautista fueron los grandes dominadores de la pretemporada aunque hubo otros pilotos que dejaron buenas sensaciones. Barberá fue evolucionando poco a poco tras su lesión y Aoyama firmó cronos interesantes en algunos circuitos. Entre los novatos, Di Meglio sorprendió por su rápida adaptación pero Talmacsi tampoco se quedaba atrás y ambos superaron en los entrenamientos a pilotos con más experiencia.

La temporada comenzó con el desconcertante fin de semana de Qatar. Simoncelli llegó con una reciente lesión en el escafoides y su participación estaba en el aire. Además la lluvia caída durante la prueba de 125 hizo que la carrera de 250 se disputara a la mitad de las vueltas previstas y con un asfalto en malas condiciones. Barberá se hizo con la victoria mientras Bautista sufría por su mala salida y por un prematuro desgaste de los neumáticos. Con la baja de Simoncelli, Álvaro perdía una buena oportunidad de sacar puntos a su mayor rival. Aoyama finalizó cuarto superando por rebufo (sorprendentemente) a dos pilotos en la última vuelta. Un resultado muy positivo teniendo en cuenta que el de Qatar es uno de los trazados que peor le podía ir a las Honda. En Motegi Bautista supo recuperarse de su mala salida y remontó hasta ganar en solitario, favorecido por los problemas mecánicos de un Simoncelli muy recuperado de su lesión. Aoyama subía al pódium en casa pero sin poder llevarse lavictoria delante de sus aficionados. Sin embargo el japonés pudo vengarse en Jerez tras realizar un planteamiento de carrera brillante, y se postulaba como un contendiente al título dado su liderato, aunque serían los circuitos rápidos los que medirían sus posibilidades reales. Simoncelli finalizaba tercero tras un fin de semana lleno de problemas con el tren delantero (sufrió dos caídas en entrenos y en carrera estuvo a punto de irse al suelo) y acumulaba una importante desventaja en el campeonato.

Las citas de Le Mans y Mugello tuvieron a la lluvia como protagonista, circunstancia queMarco aprovechó para lograr buenos resultados (primero y segundo respectivamente) y recortar puntos. Sin embargo en Mugello protagonizó una maniobra punible en la que sacó de pista a Bautista. Aunque no le sancionaron, el aviso recibido por parte de la Dirección de carrera le obligaría a ser más prudente de ahí en adelante. La carrera de Montmeló fue plenamente satisfactoria para Álvaro al conseguir la victoria y aumentar las diferencias con un Simoncelli que se fue al suelo cuando más fuerte parecía. Aoyama finalizó segundo tras dos carreras bastante flojas y lo hizo sobreponiéndose a los problemas técnicos de su Honda. Bautista lideraba el campeonato con bastante ventaja sobre el piloto de Gilera, pero Aoyama estaba a pocos puntos y empezaba a demostrar que, a base de regularidad, sería un candidato serio al título. Bautista se encontraba en un momento dulce. Las salidas eran su único punto débil pero hasta entonces no le habían pasado factura y su buen trabajo se veía recompensado por el interés de varios equipos de MotoGP. Por un lado Suzuki volvía a apostar por él mientras que Aspar, que estaba terminando de definir su proyecto en MotoGP, intentaba persuadirle para que firmara con él.

Mientras el mercado de fichajes se iba llenando de rumores el campeonato continuaba y la cita de Assen dio un vuelco a la situación del cuarto de litro. Álvaro e Hiroshi ejercieron como líderes y pelearon durante la prueba por la victoria, pero un error de cálculo de Bautista le hizo chocar con Aoyama y le impidió sumar puntos mientras su rival sumaba su segunda victoria de la temporada y recuperaba el liderato. Esta caída marcó la temporada del talaverano, quien a partir de ahí fue de más a menos. En Sachsenring y Donington sus opciones de victoria se esfumaron tras una desastrosa salida ya que en ambas citas demostró tener un ritmo con el que habría podido vencer. Durante el parón veraniego Álvaro estuvo pensando mucho sobre su futuro en MotoGP y llegó a declarar que podría hacerlo bien sobre la Ducati al tener un pilotaje parecido al de Stoner; un claro guiño hacia Aspar. Pero no tardó en decantarse por la opción de Suzuki, una fábrica que lleva mucho tiempo en horas bajas, pero que al menos le permite ser piloto oficial desde el principio. Darle la noticia a Aspar fue seguramente uno de los peores tragos por los que ha tenido que pasar Bautista, ya que Jorge apostó por él cuando nadie lo quería y siempre le dio el mejor material permitiéndole vivir juntos la mejor etapa de su carrera deportiva.

La temporada continuó en Brno con una victoria de Simoncelli que, aprovechando la mala salida de Bautista, abrió hueco con todos menos con Pasini quien no se mostró muy combativo en las últimas vueltas. Tras todas las caídas sufridas en la primera mitad de la temporada, Marco decidió volver a utilizar la horquilla delantera del año anterior y su confianza mejoró notablemente con este cambio. Mientras tanto Bautista trataba de mantener la mente centrada en el campeonato, pero tenía que convivir con Aspar y la relación entre ambos se enrareció. Ambos seguían dando el máximo para obtener el título, pero en sus comparecencias públicas se veía a un Álvaro muy nervioso cuando tenía que hablar de MotoGP mientras que Jorge no dudaba en declarar públicamente (de muy buenas maneras, eso sí) que la decisión de fichar por Suzuki le había decepcionado. Probablemente estos problemas terminaran afectando al rendimiento del piloto quien ya no encontraba tanta serenidad en el box como antaño. De hecho, de ahí en adelante se vio una de las peores versiones de Bautista en 250. En Indianápolis una mala salida le volvió a condenar en la que fue su última buena carrera en el cuarto de litro, ya que al menos fue capaz de realizar una gran remontada y de mantener un ritmo muy alto.

La fase decisiva del campeonato comenzaba en San Marino y Álvaro tuvo problemas de puesta a punto durante todo el fin de semana, tal y como le había sucedido el año anterior. Le costaba marcar buenos cronos en entrenamientos porque al salir con depósito lleno la moto era difícil de conducir. Comparando con las primeras carreras del año, se veía a un Bautista que tenía problemas para hacer girar la moto, como si ésta fuera muy pesada, y no encontraba unos buenos reglajes para el tren delantero que le dieran mayor agilidad a su moto. Si a esto le sumamos sus malas salidas y las dificultades para superar a los pilotos que frenaban tarde, el resultado era lógico: Álvaro sufría encima de la moto para conseguir resultados aceptables. En Misano sufrió lo indecible para terminar, in extremis, por delante de Aoyama. La nota positiva era que su compañero estaba cada vez más entonado y no dudaba en ayudarle durante las carreras. Las tres pistas que precedían al Gran Premio de Valencia (Estoril, Phillip Island y Sepang) se presentaban a priori como muy favorables para el piloto español y para su montura. Sin embargo todo se torció con la caída sufrida en el trazado portugués, por culpa de un gripaje. Sus opciones al campeonato pasaron de golpe a ser muy reducidas, sobre todo teniendo en cuenta que Simoncelli llevaba ya tres victorias consecutivas y parecía el piloto más en forma de la categoría.

En Phillip Island y Sepang el guión habitual se repitió. Mala salida que le obligó a remontar y después dos caídas poco habituales, probablemente fruto de la falta de concentración. Con estos resultados no solo vio como se le escapaba el mundial, sino que primero Simoncelli y después Barberá le superaron en la clasificación, dejándole en un cuarto puesto claramente decepcionante. En Cheste no pudo despedirse de la categoría de forma positiva, ya que volvió a tener problemas en los entrenamientos y no realizó una gran salida. El segundo puesto firmado en carrera se debió a los errores de sus rivales (Aoyama, Simoncelli, Di Meglio) y no a un rendimiento acorde con su categoría. Y es que, en general, esa ha sido la nota dominante en su paso por el cuarto de litro. Álvaro ha dado muestras de su calidad como piloto pero ha mostrado demasiados lunares que le han alejado del título año tras año. Su progresión como piloto no ha sido la ideal y, en situaciones de presión, su rendimiento ha bajado. Aunque su llegada a MotoGP se producirá sin un título que muchos daban por seguro, Bautista deberá demostrar, con la poco competitiva Suzuki, que tiene una plaza entre los grandes.

martes, 12 de enero de 2010

Vender la piel del oso antes de cazarlo II

La temporada 2008 comenzó de mala manera ya que Bautista finalizó sexto en Qatar por unos problemas de neumáticos que le apartaron de una victoria bastante factible (él y Barberá marchaban escapados cuando comenzó a perder puestos). En Jerez fue una rotura en su RSA lo que le apartó de un triunfo que Simoncelli intentaba disputarle. La fragilidad de la nueva máquina de Aprilia era un factor previsible, pero con estos dos primeros resultados, Kallio (a priori su rival más peligroso) conseguía una ventaja importante en el campeonato. Finalmente en Estoril Álvaro logró su primera victoria tras escaparse en solitario en unas circunstancias complicadas. Una leve lluvia hizo acto de presencia y dejó el asfalto en malas condiciones. Bautista sabía que necesitaba esa victoria y corrió más riesgos que sus rivales, ganando la carrera y mejorando su posición en el campeonato. Parecía que su despegue estaba a punto de producirse, sin embargo las siguientes pruebas no hicieron más que contradecir esta sensación.

El agua fue protagonista en Le Mans y Bautista realizó una mala salida lo que unido a su precaución inicial (al montar neumáticos de seco con el asfalto mojado) le hicieron perder cualquier opción a conseguir un resultado aceptable. El piloto de Aspar llegaba a Mugello con la necesidad de conseguir una nueva victoria y con la esperanza de que el feudo de Aprilia fuera una vez más talismán para sus pilotos y perjudicial para sus rivales, en este caso la KTM de Kallio. Bautista imprimió un ritmo muy elevado a la prueba con el que consiguió desembarazarse de un Simoncelli muy motivado pero que no podía seguir a las RSA en las rectas. Cuando la diferencia superaba el segundo, Álvaro se fue al suelo incomprensiblemente, en un intento de aumentar aún más las diferencias y poder correr con mayor tranquilidad en las últimas vueltas. Este nuevo revés complicaba mucho sus opciones en el campeonato ya que en apenas cinco pruebas había cubierto el cupo de errores que se puede permitir un aspirante al título. Marco logró la victoria en su casa tras la polémica maniobra con Barberá y demostró que estaba más centrado que nunca y que el enorme salto de calidad que estaba protagonizando le podía conducir a la pelea por el título. Álvaro llegó a Montmeló con la obligación de ganar por correr delante de su público y en un circuito que favorecía nuevamente a su RSA frente a las KTM y la RS-LE de un Simoncelli cada vez más crecido que no dudaba en presionar a Sacchi y Dall'Igna para que le dieran la RSA. La carrera fue un duelo entre Bautista, Marco y Barberá, aunque este último se quedó descolgado en las últimas vueltas cuando los dos primeros rodaron en tiempos de record. En la última vuelta, cuando Álvaro tenía una ventaja que imposibilitaba cualquier ataque, cometió un error al frenar demasiado tarde en la curva La Caixa y Marco aprovechó para colocarse primero y ganar contra todo pronóstico. El piloto de Gilera conseguía encadenar dos victorias consecutivas en dos de los trazados que más le podían perjudicar, lo que aumentaba el valor de su gesta y hacía que en Noale empezaran a pensar en él como un candidato al título. Sobre todo viendo la irregularidad de Kallio quien siempre sumaba puntos pero nunca pelaba por la victoria. Además, el teórico número 1 de Aprilia se encontraba muy distanciado en la tabla y no conseguía traducir su ritmo de carrera en victorias bien por errores propios, o por estrategias bastante limitadas (tirar siempre en cabeza con Marco estudiándole).

La prueba de Assen supuso un rayo de esperanza en la temporada de Bautista ya que consiguió su segunda victoria metiendo entre él y sus principales rivales a un Luthi hasta entonces desaparecido que se quejaba, junto a otros pilotos (entre los que no estaba Bautista), de la falta de manejabilidad de la RSA. Pero esta victoria tuvo algunos condicionantes muy importantes que facilitaron la labor del piloto español. Marco tuvo que ver cómo, primero Luthi y luego Barberá, le sacaban de la trazada en las dos primeras curvas; haciéndole perder muchas posiciones e impidiéndole formar parte del grupo de cabeza. A mitad de carrera la lluvia hizo acto de presencia pero Bautista supo gestionar bien la carrera y atacar cuando las condiciones volvieron a serle favorables. Mientras tanto en Noale decidían que Marco había hecho méritos para pilotar la RSA (que por entonces había ganado en fiabilidad) y se ponían los cimientos para el cambio de moto planificando un test en Brno y anunciando la decisión en el Gran Premio de Donington. Precisamente en Donington Kallio logró el triunfo que le permitió mantener el liderato, favorecido por la lucha de Simoncelli y Bautista. Marco se presentó como un ciclón en Sachsenring a lomos de su nueva montura y dominó los entrenamientos, disputados en seco, y la carrera que se celebró bajo una intensa lluvia. De un plumazo cerró cualquier debate sobre la adaptación a su nueva moto. Cabe destacar que Marco utilizó, por seguridad, una de la unidades de Locatelli, mientras que las dos nuevas RSA (que en principio estaban destinadas únicamente para él) se quedaron en el box como segunda unidad de los pilotos de Gilera.

La primera mitad de temporada había resultado desastrosa para Bautista, aunque la nota positiva es que aún mantenía opciones en el campeonato. Sin embargo tendría que pensar en cómo frenar a Simoncelli, quien se había mostrado muy fuerte con una montura inferior y ahora contaría con sus mismas armas. En Brno Simoncelli bajó en la última curva del primer puesto al tercero, viéndose superado por Debón y Bautista. Pero demostró que con su nueva moto podía pasar a utilizar estrategias menos conservadoras y a ser él quien impusiera un ritmo elevado a las carreras. De ahí en adelante se produjo un importante cambio en el campeonato que poco a poco se reflejaría en la clasificación. Kallio continuaba desaparecido en combate y las evoluciones de Bartol no dieron el efecto deseado ya que las KTM se mostraron poco fiables de ahí en adelante sufriendo sus pilotos varias roturas (de hecho Mika rompió en Misano, la siguiente cita). Precisamente en San Marino, Álvaro logró su tercera victoria de la temporada y, como ocurrió en las anteriores ocasiones, lo hizo favorecido por las circunstancias. El piloto español tuvo infinidad de problemas de puesta a punto durante el fin de semana y salió a carrera muy retrasado aunque con la esperanza de haber revertido la situación en el warm-up. El aumento de temperatura hizo que tanto Barberá como Simoncelli, los pilotos más rápidos en entrenamientos, no rodaran tan rápido como lo habían hecho hasta entonces. Además ambos pilotos se enfrascaron en una lucha feroz (en varios momentos muy poco limpia) que facilitó la llegada al grupo de Bautista y que terminó derivando en la caída de Simoncelli y en que Héctor se quedara descolgado. De un golpe Álvaro recortaba puntos y veía como sus opciones al campeonato aumentaban al postularse como el gran rival de Simoncelli.

Las tres citas transoceánicas serían definitivas en la resolución del campeonato y, en ellas, los dos contendientes estuvieron a su máximo nivel. Bautista realizó un mala salida en Motegi (algo que no era tan habitual en 2008, de hecho cuando Simoncelli corría con la RS-LE siempre tenía mucho cuidado de mantener controlado a su adversario en las primeras vueltas) y tuvo que luchar durante toda la carrera para recortar las diferencias con Marco. Cuando se pegó a su rueda, el piloto de Gilera forzó aún más el ritmo, batió el histórico record de Kato (que permanecía vigente desde el año 2000 cuando Daijiro y Nakano se jugaron el honor frente a su afición) y no permitió el ataque del español. La prueba de Phillip Island podría decidir el título y Simoncelli salió al ataque desde el primer momento. Bautista intentaba frenarle para que las KTM se mantuvieran con ellos, pero en varias ocasiones sus intentos de adelantamiento no daban resultado y perdía bastante tiempo. El problema era que Bautista no metía la moto con la decisión necesaria y Marco nunca le dejaba el espacio para meterse, obligando al piloto español a rectificar su trazada para no tocarse. Simoncelli tiraba fuerte en cabeza sin distanciar a Bautista pero obligándole a ir muy forzado. En las últimas curvas, un error del italiano posibilitó el ataque de Bautista, pero una vez más Simoncelli le cerró el hueco utilizando su propio cuerpo y se hizo con una victoria muy importante.

En Sepang Bautista ganó la carrera y Simoncelli, que fue tercero, logró el título. La actitud conservadora del italiano facilitó el trabajo a su rival, quien, de esta manera, sumaba su cuarta victoria de la temporada. Pero en Cheste Marco se vengó del español siendo el gran dominador del fin de semana y demostrando con su pilotaje porque merecía ser el campeón. Bautista terminó la temporada con mal sabor de boca y con muchas cosas en las que pensar en los siguientes meses. Por un lado, ya en 2008 se comenzó a hablar de su paso a MotoGP con Suzuki aunque la no consecución del título terminó por frenar esta opción. Por otro lado, al permanecer un año más en 250 reeditando sus duelos con Marco, debería mejorar en el cuerpo a cuerpo ya que el italiano le había superado claramente en esta faceta, sobre todo cuando el campeonato alcanzaba los momentos de mayor tensión.

PD: Lamento el parón tan largo que ha tenido el blog. Entre el final de las prácticas con muchos viajes y mucho papeleo; la vuelta a casa, las navidades... no he tenido demasiado tiempo para escribir. Además he aprovechado para tomarme un tiempo y cargar pilas para este nuevo año. De ahora en adelante volveré a escribir con regularidad (en pocos días subiré la tercera y última parte de este artículo). Dado que el mundial estará parado unos meses aprovecho para deciros que, como siempre, podéis dar ideas en cuanto a artículos o temas sobre los que queráis que escriba. Tengo algunos pensados, pero seguro que se os ocurren temas muy interesantes en los que no había pensado.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Vender la piel del oso antes de cazarlo

Bautista dio el salto al cuarto de litro en 2007, avalado por el título mundial de 125 que acababa de conquistar dominando con una superioridad pocas veces vista en la menor de las cilindradas (mayor que la de Simón esta temporada). Compitió en el equipo Aspar acompañando a De Angelis, uno de los candidatos al título. Aunque se tuvo que enfrentar con rivales mucho más experimentados que él, su nivel de confianza era tan alto que ya en pretemporada empezó a destacar, llegando a la cita de Qatar como uno de los favoritos a la victoria. En carrera se cayó, pero en la siguiente cita (Jerez) estuvo luchando durante toda la prueba con Lorenzo y Dovizioso, mientras De Angelis se quedaba rezagado, y les plantó cara en todo momento finalizando por delante de Andrea. En Turquía volvió a luchar con ellos hasta la última curva pero se tuvo que conformar con la tercera plaza. Álvaro mantenía algunos vicios propios de 125, como una velocidad de paso por curva excesivamente alta, pero era capaz de realizar carreras sin apenas cometer errores pese a que pilotaba al límite en todo momento, intentando demostrar que estaba al mismo nivel que Lorenzo y Dovizioso a pesar de su poca experiencia en la categoría.


Con su espectacular inicio de temporada estaba claro que las victorias no tardarían en llegar, pero antes tuvo que sortear varios obstáculos. En China finalizó segundo, por delante de Dovizioso, pero lo hizo realizando una maniobra que estuvo a punto de llevar al suelo al piloto italiano, quien no tardó en recriminárselo. En Le Mans una inoportuna salida de pista le dejó sin opciones, aunque demostró que tenía un ritmo muy bueno que le habría permitido luchar por la victoria. El escenario de su estreno en 250 fue Mugello, aunque la victoria estuvo rodeada de polémica ya que en la última vuelta se tocó con Lorenzo y este finalizó por los suelos. Jorge puso una reclamación (la culpa del accidente era compartida ya que ambos cometieron errores que provocaron la caída) y aunque esta no cuajó, sí que aumentó la tensión entre los dos pilotos españoles. Bautista se estaba viendo envuelto en una serie de incidentes que contrastaban con su imagen de niño bueno y estos lances le pasarían factura.


Sorprendentemente, tras su primera victoria en la categoría los resultados de Bautista sufrieron un bajón notable. Continuaba estando entre los mejores, pero no conseguía meterse en la pelea que mantenían Lorenzo, Dovizioso y De Angelis. En esta fase de la temporada Álvaro comenzó a variar su pilotaje conduciendo con un estilo propio del dos y medio. Este cambio de pilotaje coincidió también con una serie de errores que hicieron que su confianza fuera menor. Aprilia decidió poner en pista su novedosa RSA y los pilotos elegidos para pilotarla fueron Bautista y Luthi, ambos novatos que continuarían en la categoría la siguiente temporada. El cambio de moto no le vino mal al piloto de Aspar ya que poco a poco retornó al nivel que había exhibido a principio de temporada. De hecho, en Portugal consiguió su segunda victoria de la temporada en una exhibición escandalosa. Bautista remontó tras una salida desastrosa y fue capaz de recuperar una distancia muy grande a Lorenzo y Dovizioso. Cuando llegó a ellos, a pesar del cansancio y el desgaste de las gomas, fue capaz de aumentar aún más su ritmo (que ya de por sí era altísimo) y en pocas vueltas se escapó y cruzó la meta en solitario. En las últimas citas de la temporada la suerte no le acompañó y tuvo diversos problemas (rotura en Sepang y caída en Valencia) que le perjudicaron cuanto estaba en posición de luchar por la victoria.


Bautista finalizó el mundial en cuarta posición, justo por detrás de Lorenzo, Dovizioso y De Angelis quienes en 2008 darían el salto a MotoGP. Por tanto Álvaro se convirtió si ningún tipo de dudas, en el máximo favorito al título. Aprilia también lo creyó así y adaptó la aerodinámica de la nueva RSA a sus dimensiones físicas. Sus rivales serían, a priori, los mismos a los que ya había batido en 125 entre los que destacaba Kallio con la KTM y Luthi con otra de las RSA. Sin embargo había otros pilotos con más experiencia en la categoría (Barberá, Debón y Locatelli) que también recibieron las deseadas motos oficiales de Noale aunque su candidatura al título era menos seria. Sin embargo, el gran rival de Bautista sería un tapado, Marco Simoncelli, que empezaría la temporada con la moto antigua (RS-LE). Marco intentó repetidamente que le dieran la RSA ya que creía haber hecho más méritos que otros pilotos. Finalmente Sacchi y Dall’Igna no se dejaron convencer lo que daría un plus de motivación al piloto italiano, quien tras un año colaborando con Aligi Deganello (su jefe técnico desde 2007) por fin había dado con unos reglajes que le permitieran ir rápido a pesar de su mayor peso y estatura.


El gran dominador de la pretemporada fue Bautista. No solo marcó los mejores cronos sino que demostró un gran ritmo de carrera. Por el contrario, sus rivales eran rápidos pero no conseguían dar la misma sensación de solidez. Las KTM se comportaban de manera muy diferente en función del circuito y otros pilotos como Barberá (que comenzó a trabajar con un psicólogo) eran capaces de rodar muy rápido a una vuelta pero se les seguían atragantando las tandas largas. Con este panorama, la prensa no tardó en dar por seguro el título de Bautista aunque desde el Team Aspar trataban de rebajar las expectativas. Sin embargo, ellos mismos se veían protagonizando una campaña llena de éxitos y continuando la exitosa colaboración iniciada en 2006.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Traca final

La caída de Stoner fue, sin duda, el momento clave de la carrera. El piloto australiano tenía todo a punto y era el claro favorito para lograr una victoria que habría supuesto su tercer triunfo consecutivo tras su esperado retorno. Sin embargo Casey no llegó a completar más de dos curvas de la vuelta de calentamiento. La caída fue realmente extraña y supuso el primer error del australiano en carrera este año. Casey estaba rodando muy lento y no iba muy inclinado cuando, sorpresivamente, la moto le catapultó por encima. Evidentemente los neumáticos estaban fríos y esto condicionó el error, pero algo más tuvo que fallar para que Stoner volara de esta manera, aunque Preziosi libera de cualquier culpa al piloto o a la gestión electrónica. Con este inoportuno error, Stoner perdió el tercer puesto en el campeonato tras la fabulosa remontada que hizo a base de victorias.

Como es habitual desde que compite en MotoGP, Pedrosa finalizó la temporada con dos victorias, aunque debe agradecer a Stoner que le brindara la oportunidad de ganar en casa. Al igual que ocurrió en Laguna Seca, Dani no partía como el favorito a la carrera, pero logró una de sus clásicas escapadas en solitario. Pedrosa fue capaz de mantener un ritmo de carrera alto que imposibilitó el acercamiento de Rossi, pero su mayor mérito fue el no perder la concentración. En una carrera a 30 vueltas, Dani no cometió errores y se le vio trazar todas las vueltas por el mismo sitio, algo que no consigue cuando está en lucha con otros pilotos. El punto en el que perdía tiempo era el T3, donde se encuentran dos fuertes frenadas en apoyo, un apartado donde el piloto español siempre flaquea. Sin embargo en el T2 y el T4 Pedrosa conseguía aumentar las diferencias con los pilotos de Yamaha. Dani es el piloto con más victorias en el trazado valenciano y, tal vez, su magnífico rendimiento en esta pista se deba al gran número de curvas de izquierdas, donde puede sacar a la luz la mayor virtud de su pilotaje, su manera de levantar la moto a la salida de las curvas. Pedrosa se apoya en los semimanillares para acelerar esta maniobra, pero parece que en las curvas de izquierda la realiza mejor que en las de derecha, donde la inclinación coincide con el lado en el que se encuentra el puño del gas. Una vez más, Dovizioso quedó a más de medio minuto de su compañero, una distancia excesiva por mucho que Andrea aborrezca el trazado valenciano.

El factor warm-up volvió a jugar a favor de un Rossi que en los entrenamientos tuvo muchos problemas y parecía estar tan desubicado como en Estoril. La maniobra con Elías y Lorenzo en la primera curva le privó de poder luchar con Pedrosa ya que le hizo perder dos puestos y unos segundos que resultaron cruciales. De lo contrario, Valentino habría podido frenar la escapada de Dani. En las primeras vueltas tuvo algunos problemas para adelantar a Lorenzo y no consiguió hacerlo hasta que este cometió un error, pese a que llegó muy pegado a él varias veces a la frenada de final de recta. Los problemas que tuvo durante los entrenamientos fueron con el tren trasero de la moto y, aunque logró resolverlos de cara a la carrera, en las últimas vueltas se le vio derrapando bastante. Rossi tenía problemas a la hora de traccionar saliendo de las curvas de segunda velocidad, problemas que tanto Lorenzo como Pedrosa no tuvieron, por tanto es difícil saber si sus neumáticos se desgastaron en exceso o si los reglajes que utilizaron le provocaron estos problemas.

Descontando a Stoner, Lorenzo era el piloto que había evidenciado un mejor ritmo en los entrenamientos y, por tanto, el máximo favorito a la victoria. Pero en carrera tuvo algunos problemas y no consiguió rodar tan rápido como cabría esperar. En las primeras vueltas contuvo bien a Rossi y no tardó en superar a un Elías que podría haber supuesto un estorbo para los pilotos de Yamaha en un trazado con pocos puntos de adelantamiento. Pero el tremendo susto que se llevó, unido a la apertura del airbag y al golpe con la moto, le hizo perder la concentración y el ritmo. En pocas vueltas Jorge perdió una importante distancia con Rossi. Es difícil comprender como Lorenzo bajó tanto su rendimiento ya que las condiciones de la pista eran similares a las del sábado, cuando demostró tener unos buenos reglajes. En el último tercio de la prueba comenzó a rodar más rápido que sus rivales y forzó a Valentino a mantener un ritmo alto hasta la última vuelta. Aunque la carrera fue peor de lo que podría haber sido, Jorge sumó su segundo pódium en un trazado que tradicionalmente no se le ha dado bien.


Pese a su falta de experiencia en la categoría, Ben Spies firmó un séptimo puesto muy meritorio. Supo progresar en los entrenamientos y terminó dejando en evidencia a Toseland. Aunque salió bien, pasó algunos apuros en las primeras curvas y perdió varios puestos muy importantes ya que le situaron en mitad del pelotón. Ben se lo tomó con calma y protagonizó una carrera de menos a más. Le costó conseguir adelantar a sus rivales, aunque finalmente avanzó cuatro posiciones, liderando el tercer grupo. Durante la carrera cometió varios errores y utilizó trazadas extrañas, fruto de su falta de adaptación. Sin embargo, se mostró muy fuerte en las frenadas y, en algunas curvas, optó por llevar un paso por curva rápido, algo propio de los pilotos de 250 pero no de los de SBK. Spies superó en su primer intento a Dovizioso con quien debería rivalizar la próxima temporada para intentar convertirse en el quinto fantástico.

250
Finalmente Aoyama consiguió el título aunque, por el camino, sufrió de forma innecesaria. Hiroshi avisó durante la semana de que la mejor defensa es un buen ataque, pero sus palabras parecían una forma de despistar a su rival. Sin embargo en carrera estuvo luchando por la victoria, peleándose con todos sus rivales e intentando ganar el título a lo campeón. Hiroshi logró una puesta a punto buena a pesar de sus problemas en entrenamientos y, tal y como ocurrió en Sepang, se mostró fuerte en las frenadas Su osadía estuvo a punto de costarle un disgusto. Simoncelli se había puesto primero y Aoyama trató de defenderse del ataque de Di Meglio frenando más tarde pero se encontró con un Barberá que había frenado bastante pronto y estuvo a punto de comérselo. Hiroshi hizo gala de unos reflejos extraordinarios (por enésima vez en la temporada porque en otras carreras también ha salvado situaciones delicadas, de ahí que haya podido sumar puntos en todas las carreras), logró esquivar a Barberá y salvó la caída en su recorrido por la grava. Aunque nunca se sabrá, sería interesante saber qué se le pasó por la cabeza al japonés en esos momentos de pánico. Una vez superado el susto, Aoyama se limitó a completar la carrera sin tomar riesgos dado que su posición le permitía conseguir el título.

Con el subcampeonato conseguido por Barberá, la clasificación en el campeonato es aún más sorprendente y seguro que en las casas de apuestas se habrá pagado muy bien. Héctor sumó su tercera victoria de la temporada haciendo gala de algunas de las virtudes que, hasta este año, nunca era capaz de sacar a la luz. Pudo haberse escapado en las primeras vueltas, mientras por detrás se libraba la guerra entre Aoyama y Simoncelli, pero no rodó muy fuerte al inicio dado que las condiciones en la pista (frío y viento) no son sus favoritas y prefirió tomárselo con calma. Sin embargo, cuando Simoncelli le superó y Bautista supuso un estorbo para él, fue capaz de deshacerse de sus rivales sin perder tiempo y comenzó a perseguir a un Simoncelli que amenazaba con escaparse. Héctor se mantuvo constante en sus tiempos mientras perseguía al piloto de Gilera y no cometió errores de bulto que le hicieran perder la referencia visual. Además, en la recta aprovechaba la mayor velocidad punta de su moto para recortar los metros que perdía en otras zonas del trazado, principalmente el T3. Sus resultados esta temporada demuestran que Barberá ha dado un pequeño salto adelante y, por tanto, que la colaboración con Sito Pons y la continuidad con Brazzi como jefe técnico han dado sus frutos. Cabe destacar que en Valencia Héctor consiguió su primera victoria con un margen destacado sobre el segundo clasificado. Ahora Barberá debe pensar en MotoGP donde no lo va a tener fácil a lomos de la Ducati y en un equipo sin experiencia.

La salida fue el primer obstáculo al que tuvo que hacer frente Simoncelli en su intento de revalidar la corona. Luego recuperó posiciones sin demasiados problemas hasta que se encontró con Aoyama con quien mantuvo una breve pelea en la que no empleo el juego sucio en ningún momento. Como es habitual en él, se mostró muy fuerte en las frenadas pero no fue capaz de rodar tan rápido como el año pasado. Sorprendentemente, cuando se puso en cabeza intentó escaparse en lugar de parar el ritmo para que el grupo se hiciera más numeroso y Aoyama se tuviera que pelear con otros pilotos. En este sentido, Simoncelli buscó la victoria en lugar de emplear tácticas que incomodaran a su rival. De hecho, el error de Hiroshi fue algo casual en lo que Marco no tuvo nada que ver. Su caída, siguiendo la dinámica de errores no forzados de esta temporada, sirvió el triunfo en bandeja a Barberá y permitió respirar tranquilo a Hiroshi. Probablemente Marco no estaría muy concentrado viendo, vuelta tras vuelta, como la diferencia con Barberá se mantenía estable y como Aoyama se mantenía en el décimo puesto. Buscando aumentar su ventaja sobre Héctor, se salió ligeramente de la pista y en la siguiente curva no fue lo suficientemente prudente y no tuvo en cuenta que los neumáticos estaban sucios. Apenas comenzó a inclinar la moto con los frenos apretados y perdió el tren delantero. Una mala manera de cerrar el año y su paso por una categoría que le ha visto crecer como piloto pero de la que no se ha podido despedir como el último vencedor de una prueba ni como el último campeón.

Bautista cerró la temporada con un segundo puesto que esconde hasta cierto punto su pobre rendimiento en la cita valenciana. Mal en entrenamientos favorecido por las caídas y errores de otros pilotos, terminó luchando con De Rosa por el segundo puesto. Y tal vez si la moto del compañero de Aoyama hubiese corrido más en las rectas habría perdido también la segunda posición porque, como ha sido habitual a lo largo del año, Álvaro pasó muchas dificultades en las frenadas. De hecho, estuvo a punto de llevarse por delante a Hiroshi en dos ocasiones y fueron varios los rivales que le superaron con facilidad aprovechándose de sus errores. Bautista ha ido bajando su nivel mientras que su compañero ha crecido a lo largo del año y en Cheste podría haber finalizado delante suyo si no fuera por el bajón de rendimiento de sus neumáticos.

jueves, 29 de octubre de 2009

A punto de caramelo

La victoria de Aoyama, fruto de una actuación sensacional, le permite llegar a Valencia con el mundial prácticamente decidido. Hiroshi se mostró muy rápido desde el primer entrenamiento y dejó claro que sus últimas actuaciones fueron pequeños resbalones que estaba dispuesto a subsanar. El piloto de Honda era, con diferencia, el más rápido en el T3, el más importante para marcar diferencias ya que es el que más exige tanto a la moto como al piloto. Además, era muy rápido en el último parcial algo sorprendente dado que el motor de su Honda es menos potente y, por tanto, lo lógico sería que perdiera tiempo. Sin embargo Hiroshi era muy rápido porque salía muy bien de los dos virajes que precedían a las enormes rectas del trazado malayo. La combinación de la entrega de potencia del motor Honda y de unas trazadas muy acertadas (siempre buscando abrir gas lo antes posible y levantando la moto rápido) fueron determinantes en este sentido. La puesta a punto que consiguió Aoyama fue una de sus grandes armas ya que no solo le permitió ser más rápido que sus rivales sino que le permitía enfrentarse a ellos en el cuerpo a cuerpo con garantías. El piloto japonés se mostró muy efectivo en las frenadas y, cuando decidió atacar a Simoncelli, demostró que manejaba varios puntos de adelantamiento. Cabe destacar la frialdad con la que afrontó la lucha con Marco, ya que no perdió los nervios tras su salida de pista y sus movimientos siempre estuvieron bastante bien calculados en una carrera en la que tuvo que soportar una gran tensión. Pero tampoco se desgastó excesivamente. Se mantuvo a rueda bastante tiempo, conservando los neumáticos (un factor que resultó decisivo en los últimos compases) y presionando a un Simoncelli que, una vez más, prefirió rodar en cabeza, aunque en esta ocasión fue por miedo al ataque de su rival.


En Valencia le bastan cinco puntos para conseguir un título que nadie podía prever al principio de la temporada. Lo más probable es que Aoyama opte por ser prudente y prefiera no meterse en peleas, especialmente con Simoncelli. Si finalmente consigue el título lo habrá merecido a pesar de que ha sumado menos victorias que Marco. Sin embargo, Hiroshi ha luchado todo el año con una moto que, a pesar de las mejoras, era inferior a las RSA y todo esto sin cometer ningún error pese a que han sido muchas las carreras en las que ha rodado al límite. El único pero es que todavía no haya cerrado el título viendo la cantidad de errores que ha cometido el piloto de Gilera.

Simoncelli supo remontar con bastante facilidad tras una mala salida que le pudo costar muy caro. No tuvo tantos problemas como Aoyama para superar a Cluzel (al principio de la carrera) y meterlo entre medias de ellos dos, algo que pudo jugar a su favor, aunque tampoco tenía ritmo suficiente para escaparse en solitario. Marco se mostró bastante fuerte en el cuerpo a cuerpo y logró contener a Hiroshi durante bastantes vueltas, pero por el camino realizó una serie de maniobras para “obstaculizar” a su rival. La más evidente, y que estuvo a punto de costarle un disgusto a Hiroshi, fue el empujón saliendo de la última curva que le envió al césped. En esta ocasión, Simoncelli rodó más encendido de lo habitual y cometió bastantes errores, algo impropio de él. En la frenada de la recta de atrás Marco siempre se cerraba hacia el interior una vez que había iniciado la frenada. De esta manera, cuando Aoyama intentaba superarle le dejaba menos espacio y el piloto japonés no conseguía mantenerse dentro de la trazada. Otras de los trucos que empleó fue el de parar la moto en mitad de la curva, para obligar a su contrario a frenarse, y después acelerar antes que él y conseguir unos metros de ventaja. Esta maniobra la realizó varias veces y siempre en la doble curva de derechas que precede a la horquilla en la que Bautista se cayó. Una vez que Aoyama se escapó tampoco quiso ceder la iniciativa a Barberá y se mantuvo varias vueltas tratando de cerrarle las puertas. Sin embargo, en la última curva volvió a cometer un error al irse largo y también perdió el segundo puesto. Cabe destacar que, por un lado, Marco era bastante superior a Héctor en las frenadas, y no debió asumir tantos riesgos. Por otro lado, cerró la puerta en la curva que precede a recta de atrás y, por tanto, perdió velocidad a la salida del viraje y Barberá pudo pegarse a su rueda y aprovechar el rebufo. En Valencia, un circuito que se le da muy bien, apurara sus últimas opciones y la duda está en ver como lo hace. Tal vez recurra al juego sucio, tal y como hizo Capirossi con Harada en el 98, o tal vez se limite a buscar una victoria sin meterse en guerras. Pensar en un error o una rotura de Aoyama sería atrevido viendo su regularidad y la fiabilidad de su moto, aunque habrá que tener en cuenta la lluvia, ya que podría ser un factor determinante en la definitiva carrera de Valencia.


El segundo puesto de Barberá se debió a varios factores que jugaron a su favor. Su vuelta rápida en carrera fue mejor que la de Simoncelli, lo que le otorgó el segundo cajón del pódium. Pero para llegar a esta situación tuvo que aguantar a rueda de Simoncelli, algo que no habría conseguido de no ser por la pelea que este mantuvo con Aoyama. En Sepang Héctor volvió a tener algunos bajones en determinadas fases de la carrera y estuvo a punto de quedarse descolgado. En una carrera por eliminación, Barberá fue el más favorecido tras todos los incidentes. Tenía algunos problemas en las frenadas que le hicieron perder puestos en la primera mitad de la prueba y que le impidieron atacar a Simoncelli. Fue sorprendente ver como Héctor no llegaba a meterle la rueda, cuando él suele protagonizar maniobras bastante agresivas. Al contrario que sus rivales, Barberá trazaba la última horquilla aprovechando todo el ancho de la pista (fuera-dentro-fuera) con lo que ganaba en paso por curva pero perdía en las frenadas. Tanto Cluzel como Aoyama y Simoncelli frenaban mucho más tarde y, aunque llegaban ligeramente colados, eran más rápidos en conjunto y tenían más opciones de adelantar. Con este resultado, Héctor está bien posicionado para finalizar el campeonato tercero, un resultado aceptable que entraba dentro de lo normal. Lo que nadie podría esperar es que finalizara por delante de Bautista quien, a priori, debería estar más arriba en la clasificación. En Valencia deberá mantener su posición en el campeonato e intentar luchar por la victoria en un circuito que se le da especialmente bien.


Un nuevo descalabro, el tercero consecutivo, de un Bautista que se ha desinflado tremendamente en las últimas pruebas. Como es habitual en él realizó una remontada bastante buena, pero cometió un error difícil de comprender. Desde la imagen on-borad se pudo apreciar como en el momento de la caída, Álvaro llevaba una velocidad increíblemente alta. Estaba a punto de entrar en la curva más lenta del circuito e iba realmente rápido. Tal vez, en su intento de acercarse a los pilotos que le precedían estaba apurando más las frenadas y al tener delante la referencia de Cluzel (que frena muy tarde) se encontró con una sorpresa inesperada que se saldó con una caída. O tal vez, Bautista no está lo suficientemente centrado en estas últimas pruebas y, por ello, su pilotaje (y su rendimiento en general) ha bajado tantos enteros. En Cheste deberá salvar el honor en una temporada que está resultando desastrosa, viendo los objetivos iniciales, y en la que hay que remontarse a mitad de año para encontrar los resultados que se esperaban de él.


Desde los entrenamientos se pudo ver que Jules Cluzel podría tener un papel protagonista en la carrera. El piloto francés tiene un pilotaje particular (frena muy tarde, cierra la entrada del viraje y no deja correr la moto en las curvas) que lo convierte en un duro obstáculo para sus rivales. Especialmente cuando, como ocurrió en Sepang, su antigua RS se muestra tan rápida en las rectas. Hiroshi tardó en encontrar la manera de superarle en las primeras vueltas por estos motivos. De hecho, en su primer intento se fue largo, perdió varias posiciones y también la opción de escaparse desde el principio y tener una carrera tranquila. Cluzel trazaba de forma diferente al resto de sus rivales las curvas largas del T3. En lugar de aprovechar el ancho de la pista y dejar que la moto perdiera velocidad de forma natural, Jules trazaba recorriendo menos metros y ajustando la velocidad de entrada con el freno y el acelerador. Aunque estas trazadas dificultan enormemente el adelantamiento tienen un aspecto negativo, y es que exigen más a los neumáticos, especialmente al delantero. Por esto, Cluzel tuvo problemas para seguir la estela de los dos candidatos al título cuando estos marcaron el ritmo y solo se pudo mantener con ellos, antes de sufrir la caída, porque estos se enzarzaron en una pelea que ralentizó el ritmo.

viernes, 23 de octubre de 2009

Stoner is back

La victoria de Stoner en casa confirma que su buen rendimiento en Estoril no fue flor de un día. Su confianza comienza a recuperarse y se le ve pilotar como siempre lo ha hecho, pero durante toda la carrera. Aún no está al cien por cien, y Sepang será una prueba de fuego dado que las temperaturas suelen ser muy altas en el trazado malayo. En Phillip Island impuso un ritmo alto que solo pudo seguir Valentino y bajó ligeramente el ritmo cuando los neumáticos se desgastaron y una vuelta antes de lanzar otro ataque, intentando pillar desprevenido a un Rossi que llevaba toda la carrera controlándole. Sin la caída de Lorenzo tal vez las últimas vueltas habrían tenido más emoción, pero en cualquier caso Casey le puso las cosas muy difíciles a su rival. Casey salía muy bien del último viraje con lo que Rossi no tenía posibilidades para pasarle a final de recta. En la frenada de la horquilla tampoco le daba opciones ya que aceleraba de forma muy agresiva (cruzando la moto en varias ocasiones) en la curva precedente y, por tanto, Valentino debería tomar muchos riesgos para superarle. El punto en el que Rossi habría atacado, en caso de haber estado lo suficientemente cerca en las últimas vueltas, era la frenada de la bajada; el mismo punto en el que Simón lanzó su ataque final. En las dos próximas citas Casey intentará confirmar el tercer puesto del campeonato, algo muy probable dado que tanto Sepang como Cheste son dos de las pistas donde siempre ha sido muy rápido.


Tras la debacle de Estoril, Valentino llegó a una de sus pistas talismán con la firme intención de no perder más puntos. Aunque Rossi ha ganado muchas veces en Phillip Island, su último triunfo se remonta al 2005. Esta pausa se debe en gran medida a la aparición de Stoner. Cuando sus rivales eran Sete o Biaggi, Rossi marcaba la diferencia en las zonas del circuito en las que la entrada en curva a alta velocidad (curvas 1 y 2 y el T3) era crucial. Sin embargo en el T4 siempre tenía ligeros problemas que quedaban camuflados por su efectividad en otras zonas. Pero desde la llegada de Casey (Lorenzo puede ser otro rival muy peligroso en Phillip Island por su estilo de pilotaje), Valentino se ha encontrado con un rival que es casi tan fuerte como él en todas las zonas y que le aventaja en el T4, básicamente en la curva de entrada meta. Y es que Rossi traza peor que sus rivales esta curva. En carrera se pudo ver como Stoner tardaba más en ceñirse al interior de la curva y esto le permitía levantar la moto antes y traccionar mejor a la salida. Con este resultado Valentino tiene el mundial en el bolsillo y lo conseguirá en Sepang si no sucede nada raro ya que, hoy por hoy, no hay ningún piloto capaz de meterse entre los cuatro grandes.

El enésimo error de Lorenzo sirvió para sentenciar el mundial y para que la carrera perdiera atractivo ya que su posible remontada era uno de los aspectos a vigilar. La sesión clasificatoria fue clave ya que Jorge no consiguió meterse en primera línea, un gran hándicap teniendo en cuenta que las salidas no son su punto fuerte. La estrategia que iba a seguir Lorenzo en la salida estaba bastante clara. Repetiría la misma fórmula que le había dado buenos resultados en temporadas anteriores, esto es, irse hacia el exterior y dejar correr la moto para superar a sus rivales por fuera. Jorge salió bastante bien pero justo antes de la primera curva se encontró bloqueado por Hayden y De Angelis. Sorprendentemente Jorge impactó contra Hayden y se cayó en la primera curva al forzar mucho la goma delantera, todavía fría, para intentar salvar su delicada situación. Este accidente, que el propio piloto ha calificado como error de junior, le debe servir para aprender. Jorge tiene que aprender a improvisar con rapidez y sin perder la calma y la frialdad cuando se encuentra con una situación inesperada.

Una nueva victoria de Simoncelli sumada a la debacle de sus rivales por el título, le colocan en una situación bastante favorable. Marco tuvo problemas de puesta a punto durante todo el fin de semana, pero fue capaz de salir a carrera con una moto competitiva. Durante toda la carrera se mantuvo en cabeza intentando marcar un ritmo alto. Tras las primeras vueltas comenzó a clavar unos tiempos de 33.7 que, aunque no le permitieron marcar la vuelta rápida, hicieron que sus rivales fueran al límite sin margen a cometer un pequeño error. Sorprende ver como Simoncelli ha cambiado su estrategia del año pasado a este. Si puede rodar en cabeza y marcar él el ritmo prefiere hacerlo, aunque sus rivales le puedan estudiar. Uno de sus puntos fuertes es que cuando los neumáticos bajan de rendimiento es capaz de mantener un ritmo fuerte que incomoda a sus rivales. Viendo la desventaja con Aoyama (12 puntos) Marco tiene bastantes opciones para revalidar el título tras una temporada muy complicada pero en la que ha conseguido seis victorias, las mismas que Aoyama, Barberá y Bautista juntos. Lo que debe evitar a toda costa es cometer un error, ya que la tónica de este año es que sufra caídas tras realizar varias actuaciones positivas. En Sepang las dos rectas de 1km. Deberían ser una buena ventaja para él, aunque habrá que vigilar su rendimiento con las altas temperaturas ya que sus peores actuaciones se han dado con estas condiciones (las caídas de Montmeló y Misano, o el “flojo” tercer puesto de Jerez). Simoncelli tiene que intentar que el mundial se decida en Valencia, una pista donde siempre ha sido rápido y donde el año pasado dominó con mano de hierro.


El segundo puesto de Barberá es un gran resultado que confirma el ligero paso adelante realizado esta temporada. Tras la caída del viernes dio la cara en carrera y mantuvo a raya a Simoncelli, sin sufrir sus habituales bajones. En su lucha con Marco lo habría tenido difícil ya que el italiano era superior en las dos frenadas más importantes (la de la horquilla y la de la bajada) y además hacía mejor que él la curva de entrada a meta con lo que sus opciones en duelo cerrado no habrían sido excesivas. Los puntos en los que Héctor era más rápido, no le otorgaban ninguna ventaja estratégica. La parte negativa de su actuación fue la pelea con Bautista que fue de gran ayuda en la escapada de Simoncelli. Barberá se veía fuerte y se precipitó al devolverle la moneda a Bautista ya que este también tenía ritmo para aguantar la rueda del líder. Héctor sigue fallando en la lectura de las carreras y cuando el grupo es numeroso suele realizar movimientos que le perjudican. En cualquier caso, está realizando su mejor temporada en 250. Ha conseguido dos victorias y, lo más importante, se está mostrando más constante y en casi todas las carreras es uno de los candidatos al triunfo. En las dos últimas citas puede tener un papel importante en el campeonato ya que le gustan los circuitos y estará muy motivado por cerrar con buen pie su andadura en el cuarto de litro y por superar a Bautista en la clasificación final.

En las últimas carreras Aoyama está rindiendo por debajo del nivel que ha demostrado a lo largo del año. Al igual que le ha sucedido a Bautista, a Hiroshi le está temblando el pulso en la recta final del campeonato. Tras encadenar dos cuartos puestos en pistas relativamente favorables, la séptima posición de Phillip Island no se puede considerar un resultado positivo, ni siquiera teniendo en cuenta que el trazado australiano es tremendamente favorable para las RSA. Durante la carrera Hiroshi parecía tener problemas para girar la moto en la curva 1, la más rápida del circuito. Pero más allá de este problema, en ningún momento se le vio marcando de cerca a sus rivales y atacando con la agresividad que le ha llevado al liderato del mundial. La actuación de su compañero De Rosa no hace más que ponerle en evidencia. Hasta ahora Raffaele no se había acercado a sus tiempos y, precisamente ahora que Aoyama debería echar el resto, se ve superado por su compañero. Además De Rosa demostró que con la Honda se podía ir rápido en un circuito de estas características. Está por ver si Raffaele es capaz de echar una mano a su compañero en estas últimas carreras, aunque la lógica dice que lo suyo va a ser un resultado aislado. El circuito de Cheste parece el más favorable para él en estas dos próximas carreras. Sin embargo, hace dos años ya ganó en Sepang por lo que, si quiere demostrar que la pelea por el título no le está pesando, debería luchar en el primer grupo, tal y como ha hecho toda la temporada.



Como viene siendo habitual, Bautista realizó unos malos entrenamientos y tuvo que remontar en las primeras vueltas. Sorprendentemente remontó con facilidad y rodó muy rápido mientras se acercaba al grupo de cabeza. Álvaro firmó la vuelta rápida en carrera y demostró un ritmo tan competitivo como el de Simoncelli, el rival al que debía marcar ya que el que finalizara delante sería el inmediato perseguidor de Aoyama. Su pelea con Barberá no fue muy inteligente y les pasó factura a los dos. Héctor estaba controlando bien a Marco y todavía quedaba mucha carrera por delante, pero Bautista decidió que debía atacar. El error llegó cuando intentaba recuperar el terreno que habían pedido respecto al líder. La caída fue un error suyo ya que se puede apreciar como entra hasta el interior del viraje frenando fuerte y termina perdiendo el tren delantero. El segundo error en tres carreras y el adiós definitivo de un mundial en el que no ha quedado muy clara si su estrategia era ganar carreras o ser regular. Tras estos dos errores en los momentos claves, Bautista ha evidenciado que gestionar la presión no es uno de sus puntos fuertes. A pesar del previsible bajón en cuanto a motivación, es de esperar que aproveche estas carreras para demostrar su calidad como piloto de 250 y, de paso, protagonice una buena despedida de la categoría.

viernes, 9 de octubre de 2009

Una jornada accidentada

La segunda victoria en tres carreras por parte de Espargaró le confirma como el hombre fuerte en este final de temporada. Todavía le cuesta entonarse los viernes, pero en carrera es uno de los claros candidatos a la victoria. En Estoril se vio favorecido por las caídas de los pilotos que le precedían ya que su ritmo era lento y, de hecho, Cortese le alcanzó cuando Pol no tuvo una referencia delante. Cuando se formó el grupo de tres supo plantear su estrategia tras estudiar levemente a sus rivales. Su moto era un poco más lenta en la recta, pero él era superior en las frenadas. Durante varias vueltas se dedicó a cambiar sus trazadas (especialmente en la recta de meta) sin forzar el ritmo en ningún momento. El horario en el que se disputó la carrera hizo que las temperaturas fueran más altas de lo habitual en el octavo de litro lo que afectó a las condiciones del asfalto. Pol conservó los neumáticos y atacó en la última vuelta. Detrás suyo, Smith y Cortese peleaban por la segunda plaza lo que le permitió abrir una ligera ventaja que resultó decisiva. Cabe destacar que Espargaró cerró muy bien el hueco en las frenadas de final de recta y de la recta de atrás, pero en la chicane trazó de forma normal para dejar correr la moto y evitar que sus rivales se le acercaran justo antes de la llegada a meta. Este triunfo le sirve para ganar en confianza tras el fiasco de Misano y para mantener una línea exitosa que, no solo le favorezca de cara a la clasificación general, sino que le ayude a preparar mejor la próxima temporada.

La carrera de Estoril sirvió para confirmar varios aspectos, positivos y negativos, de Bradley Smith. El piloto británico es uno de los más rápidos de 125 y, en casi todas las pruebas, está entre los mejores tanto en entrenamientos como en carrera. Además es un piloto que comete pocos errores, por tanto está “condenado” a ocupar una posición privilegiada en el campeonato. Su estilo de pilotaje, basado en un paso por curva muy rápido que potencia al frenar con suavidad, le pone en dificultades cuando las carreras son en grupo. Sus rivales le superan con facilidad mientras que él necesita varias vueltas para recuperar el terreno perdido. Analizando sus dos victorias (Jerez y Mugello) se puede ver como en ambas el ritmo de carrera fue muy alto y no se produjeron guerras entre los pilotos. Tanto en Misano como en Estoril, Bradley fue frenado por otros pilotos más lentos y esto le obligo a exprimirse más en otras fases de la carrera. Es justo mencionar que Smith intentó adelantar en numerosas ocasiones en la frenada de final de recta. No le faltó determinación, pero sí la habilidad para meter la moto por la trazada tras una frenada fuerte. En varias ocasiones esta maniobra le salió mal ya que se pasó de frenada y perdió varias posiciones de golpe. La próxima temporada Smith continuará en el octavo de litro y deberá mejorar en esta faceta ya que, flojear en las frenadas con una 125 siempre es un mal síntoma de cara al futuro.

Simón lo tenía todo de cara tras un fin de semana de dominio absoluto. Dada su superioridad, en carrera se tomó el lujo de dejar pasar a sus rivales tras el fracaso de su primer intento e escapada. Recuperó la primera posición sin problemas y, aprovechando que sus rivales se peleaban para intentar controlarle e irse a su rueda, estiró el grupo y se escapó en solitario. Con la carrera controlada Julián cometió un error que solo se puede achacar a la falta de concentración. Durante la lucha inicial, estuvo a punto de perder el tren delantero de su moto en el mismo viraje en el que se fue el suelo minutos más tarde. Escuchando las explicaciones de la caída que ofreció tras la carrera (dijo que entró con los frenos hasta dentro de la curva e inclinó la moto un poco más de lo normal porque llegaba un poco largo), parece evidente que fue un fallo de concentración puesto que, teniendo la carrera en el bolsillo, no era necesario tomar riesgos. Simón está demostrando que actualmente es el mejor piloto de la categoría pero ha tenido ciertas lagunas que siembran dudas de cara a conseguir el título en cilindradas mayores. En cualquier caso, la caída de Portugal no debe trastocar sus planes ya que su ventaja es definitiva y tan solo las matemáticas otorgan alguna opción a sus rivales. Será interesante seguir su actuación en Phillip Island, un circuito muy rápido que se adapta mucho mejor al pilotaje de Terol y Smith y en el que, quedando por delante de ellos, se asegura definitivamente el título.

La temporada de Márquez está plagada de incidentes. KTM no ha puesto toda la carne en el asador y Marc está luchando con una moto bastante inferior. En Estoril se mostró muy decidido en los adelantamientos y apenas tuvo problemas para superar a buenos frenadores en puntos complicados. Sin embargo, en las rectas tenía una desventaja en velocidad punta que le hacía perder puestos con facilidad. Aunque esta temporada ha sufrido demasiadas caídas (tal y como le sucedía a Stoner en sus inicios), estas se han debido a sus ganas de estar siempre en el primer grupo de cabeza, algo que ha conseguido en varias ocasiones. Esta vez, la caída le impidió hacerse con un pódium al que se había encaminado gracias a una buena lectura de la carrera. Fue el más hábil para pegarse a la rueda de Simón cuando este inició su ataque y apenas perdió metros con respecto a él, pero logró alejar a sus perseguidores. Su salida de KTM parece hecha, y el cambio a la RSA debería beneficiarle, pero habrá que tener en cuenta muchos factores. Marc tiene la suficiente velocidad y experiencia como para ir a por el campeonato, pero las RSA son motos difíciles y muchos pilotos han tardado en comprender como ir rápido con ellas. Puede elegir entre varios equipos, todos ellos punteros, pero Repsol (que tiene muchas esperanzas puestas en él) tendrá algo que decir en este asunto. Sus prioridades deberían ser contar con un equipo que cuente con el respaldo del Grupo Piaggio, y trabajar con un técnico experimentado que le ayude a ser competitivo desde el primer momento.

MOTOGP
Lorenzo firmó un fin de semana de absoluto dominio culminado con su cuarta victoria de la temporada. Hasta ahora, Valentino había sido capaz de frenarle haciendo algunos cambios de última hora en el warm-up, pero esta vez la jugada le salió mal y su ritmo en carrera fue muy pobre. La clave de la carrera estuvo en que Lorenzo salió bien y, ya en la segunda vuelta, marcó un crono difícil de igualar por sus rivales. A partir de ahí se mantuvo en cronos excepcionalmente constantes, tal y como hace en sus habituales tandas largas de los entrenamientos. Además siempre mantuvo la iniciativa en cuanto a cronos. Las diferencias entre Stoner y él eran pequeñas, pero siempre a favor de Jorge. Casey bajó ligeramente su ritmo a mitad de carrera y también al final, pero estos bajones también los tuvieron Lorenzo y Pedrosa por lo que es de suponer que la causa fue un menor agarre de los neumáticos y no un bajón físico. Este fin de semana el piloto de Ducati ha podido recuperar sensaciones y ganar confianza ya que su estado físico al finalizar de la carrera invita al optimismo. Seguro que esto ha producido una tremenda sensación de alivio en la fábrica italiana ya que podrán optar a las victorias en las pruebas que restan. Si en Portugal, un circuito poco propicio para la Ducati y que no es de su agrado, ha finalizado segundo, en Phillip Island y Cheste será candidato al triunfo.

Es difícil recordar una carrera en la que Valentino finalizara tan alejado del vencedor. Mientras sus rivales rodaban en 37 medios él no conseguía bajar de 38. Rossi comentó el viernes que tenía que mejorar en las frenadas, pero en carrera no se evidenció ningún progreso. Stoner le superó con relativa facilidad y su moto no se comportaba con la habitual estabilidad. Con este resultado Lorenzo consigue poner al italiano en una situación delicada y ganará en confianza de cara a las próximas citas. La ventaja conseguida sobre su compañero, con la misma moto y los mismos neumáticos, fue embarazosa y esto reforzará su autoestima. Además, la próxima cita es Australia, un circuito donde siempre ha sido muy rápido ya que se adapta perfectamente a su estilo de pilotaje. Falta por ver si Jorge consigue dar un salto adelante en el cuerpo a cuerpo. Ganar una lucha cerrada contra Valentino en las dos próximas carreras puede ser un factor decisivo en el campeonato ya que la prensa hablaría mucho de ello y Valentino tendría que soportar aún más presión sobre sus hombros.

El fin de semana por parte de los pilotos Honda siguió un guión que, por lo repetido, debe molestar en Japón. Dani fue mucho más rápido que su compañero de equipo pero no pudo pelear por la victoria. Firmó la vuelta rápida de carrera (por milésimas) pero su falta de constancia le impidió acercarse a Stoner. Elías volvió a quedar por delante de Dovizioso pese a que su moto y su ritmo de carrera eran inferiores. Mala señal que Andrea sea incapaz de batir a un rival en estas circunstancias. La diferencia entre las previsiones iniciales (competir con los cuatro grandes) y la realidad, es demasiado grande y poco halagüeña de cara al futuro dado que Dovizioso no muestra síntomas de mejora. De hecho, a principio de temporada las diferencias con Pedrosa no eran tan abultadas. La tabla de velocidades puntas dejó un detalle que muestra que el trabajo de evolución de Honda no termina de dar sus frutos. El punto de medida (de la velocidad punta) estaba situado en un lugar donde los pilotos de MotoGP ya habían comenzado a frenar. Por tanto, los datos reflejaban que pilotos frenaban más tarde. Elías fue el dominador a lo largo del fin de semana en cuanto a “velocidades puntas” (aunque si corrieran en paralelo la recta Pedrosa y Elías, está claro que ganaría la moto de Repsol) y Lorenzo siempre estuvo entre los mejores. Rossi, con sus problemas en las frenadas, se mantuvo en la mitad de la tabla. La nota a destacar fue que, entre los últimos puestos estaban todas las RCV menos la de Elías. Incluso las Suzuki y la Kawasaki terminaron por delante del pelotón Honda. Esto pone de relieve que, o todos los pilotos Honda (menos Toni) no son buenos frenadores o que, a pesar de las novedades introducidas por HRC (chasis y basculante), la moto sigue funcionando mal en las frenadas.